viernes, 15 de octubre de 2010
lunes, 11 de octubre de 2010
El Nobel de Economía premia a tres estudiosos del desempleo.
Con el desempleo en niveles excesivamente altos por culpa de la crisis, el Premio Nobel de Economía ha ido a parar este año a tres estudiosos del mercado laboral y las relaciones que existen entre la regulación y la tasa de paro, el número de puestos de trabajo disponibles y los salarios. Los estadounidenses Peter Diamond, Dale Mortensen y el chipriota Cristopher Pissarides, han recibido el galardón por sus "análisis de los mercados de búsqueda imperfectos", según ha informado el Comité Nobel.
"Los modelos de los galardonados ayudan a comprender la forma en que la regulación y las políticas económicas afectan al desempleo, las ofertas de trabajo y los sueldos", asegura la institución. Los autores han intentado dar respuesta en sus estudios a por qué algunos mercados, como el laboral pero también otros como el inmobiliario e incluso el de las personas que quieren casarse, no funcionan correctamente en el sentido clásico del término y que establece que demanda y oferta se encuentran directamente.
Según los estudios de Diamond, la clave está en el proceso de búsqueda implícitos a todos ellos, que tiene unos costes de tiempo y dinero que impiden que oferta y demanda se correspondan, lo que genera imperfecciones e impide superar los problemas. O dicho de otra manera, la existencia de costes frustra el principio de equilibrio perfecto y eficiencia de un mercado libre, así como condiciona sus resultados. Este argumento respalda a su vez la hipótesis de que al haber un solo resultado que se pueda considerar como el mejor, las autoridades tienen la potestad de buscar la forma y manera con las que limar las imperfecciones del mercado para encontrarlo.
Aplicación al mercado laboral
En el caso del desempleo, Mortensen y Pisssarides utilizan las teorías de Diamond sobre los mercados de búsqueda imperfectos para analizar la relación entre las características del mercado laboral -salarios, protección frente al paro o regulación para contratar o despedir- con el nivel de paro. A raíz de este modelo, denominado DMP por las iniciales de los tres economistas, los autores explican la evolución entre oferta y demanda de empleo, que frente a lo que se pensaba no siempre actúan de forma proporcional, y dotan a los estudiosos de una herramienta para conocer su evolución futura y las causas, como sucede en la crisis actual, de su aumento.
Su análisis, entre cuyas conclusiones demuestra que un sistema de cobertura "generoso" para quien ha perdido el empleo tiende a elevar el desempleo y aumenta los llamados parados de larga duración, también se ha usado para analizar los sistemas sociales o la efectividad de otras medidas de protección. Según ha declarado el profesor Pissarides al ser contactado telefónicamente por Reuters tras recibir el premio, "las actuales tasas de desempleo son un gran problema en términos de política económica". "Los modelos tradicionales no encajaban bien con la nueva realidad" derivada de la crisis, ha añadido.
Candidato de Obama
Peter Diamond nació en Nueva York en 1940 y es profesor del Instituto de Tecnología de Massachussets, Cambridge. En su carrera destaca el paso por la Administración a finales de los 80 y principios de los 90 como asesor en políticas sociales y, según recuerda el Wall Street Journal es uno de los candidatos del presidente Obama para formar parte del Consejo de Gobernadores de la Reserva Federal. Sin embargo, se da la paradoja de que ha sido rechazado por los republicanos en la primera votación realizada en el Senado por, según justificaron, carecer de experiencia en política macroeconómica. Su elección tendrá que esperar a que pasen las elecciones de mitad de mandato en noviembre.
Dale T. Mortensen, natural de Orlando y con 71 años de edad, trabaja en las universidades de Pittsburg y Northwestern, Illinois, y es conocido por sus trabajos sobre el empleo temporal. Por último, Christopher A. Pissarides, chipriota nacionalizado británico es profesor de Economía en la London School of Economics. El Nobel de Economía, como el resto de galardones, está dotado con 10 millones de coronas suecas (1,1 millones de euros o 1,5 millones de dólares), a compartir entre los tres premiados.
El premio de economía, llamado oficialmente Premio Sveriges Riksbank en Ciencias Económicas en Memoria de Alfred Nobel, fue creado en 1968. No es parte del grupo original de galardones creado por voluntad del magnate de la dinamita en 1895.
"Los modelos de los galardonados ayudan a comprender la forma en que la regulación y las políticas económicas afectan al desempleo, las ofertas de trabajo y los sueldos", asegura la institución. Los autores han intentado dar respuesta en sus estudios a por qué algunos mercados, como el laboral pero también otros como el inmobiliario e incluso el de las personas que quieren casarse, no funcionan correctamente en el sentido clásico del término y que establece que demanda y oferta se encuentran directamente.
Según los estudios de Diamond, la clave está en el proceso de búsqueda implícitos a todos ellos, que tiene unos costes de tiempo y dinero que impiden que oferta y demanda se correspondan, lo que genera imperfecciones e impide superar los problemas. O dicho de otra manera, la existencia de costes frustra el principio de equilibrio perfecto y eficiencia de un mercado libre, así como condiciona sus resultados. Este argumento respalda a su vez la hipótesis de que al haber un solo resultado que se pueda considerar como el mejor, las autoridades tienen la potestad de buscar la forma y manera con las que limar las imperfecciones del mercado para encontrarlo.
Aplicación al mercado laboral
En el caso del desempleo, Mortensen y Pisssarides utilizan las teorías de Diamond sobre los mercados de búsqueda imperfectos para analizar la relación entre las características del mercado laboral -salarios, protección frente al paro o regulación para contratar o despedir- con el nivel de paro. A raíz de este modelo, denominado DMP por las iniciales de los tres economistas, los autores explican la evolución entre oferta y demanda de empleo, que frente a lo que se pensaba no siempre actúan de forma proporcional, y dotan a los estudiosos de una herramienta para conocer su evolución futura y las causas, como sucede en la crisis actual, de su aumento.
Su análisis, entre cuyas conclusiones demuestra que un sistema de cobertura "generoso" para quien ha perdido el empleo tiende a elevar el desempleo y aumenta los llamados parados de larga duración, también se ha usado para analizar los sistemas sociales o la efectividad de otras medidas de protección. Según ha declarado el profesor Pissarides al ser contactado telefónicamente por Reuters tras recibir el premio, "las actuales tasas de desempleo son un gran problema en términos de política económica". "Los modelos tradicionales no encajaban bien con la nueva realidad" derivada de la crisis, ha añadido.
Candidato de Obama
Peter Diamond nació en Nueva York en 1940 y es profesor del Instituto de Tecnología de Massachussets, Cambridge. En su carrera destaca el paso por la Administración a finales de los 80 y principios de los 90 como asesor en políticas sociales y, según recuerda el Wall Street Journal es uno de los candidatos del presidente Obama para formar parte del Consejo de Gobernadores de la Reserva Federal. Sin embargo, se da la paradoja de que ha sido rechazado por los republicanos en la primera votación realizada en el Senado por, según justificaron, carecer de experiencia en política macroeconómica. Su elección tendrá que esperar a que pasen las elecciones de mitad de mandato en noviembre.
Dale T. Mortensen, natural de Orlando y con 71 años de edad, trabaja en las universidades de Pittsburg y Northwestern, Illinois, y es conocido por sus trabajos sobre el empleo temporal. Por último, Christopher A. Pissarides, chipriota nacionalizado británico es profesor de Economía en la London School of Economics. El Nobel de Economía, como el resto de galardones, está dotado con 10 millones de coronas suecas (1,1 millones de euros o 1,5 millones de dólares), a compartir entre los tres premiados.
El premio de economía, llamado oficialmente Premio Sveriges Riksbank en Ciencias Económicas en Memoria de Alfred Nobel, fue creado en 1968. No es parte del grupo original de galardones creado por voluntad del magnate de la dinamita en 1895.
sábado, 9 de octubre de 2010
"Me veo como mi madre en los setenta"
.H., madrileña de 35 años, tuvo que firmar un despido en el que decía que había descendido su rendimiento y que había cometido "errores en el desempeño de sus funciones" para dejar de soportar el "acoso brutal" que vivía en su empresa desde que dijo que estaba embarazada. "Tenía miedo, no denuncié, y quería que todo acabara. Antes intentaron que firmara una baja voluntaria en la que renunciaba a indemnización. Soy licenciada en Derecho, he trabajado siempre de administrativa, y ahora me quedo en casa limpiando y cuidando de mi hija. Se me cae la casa encima. Incluso me arreglo menos: total, voy de la guardería a casa y vuelta. Antes tenía mi dinero y ahora dependo de mi pareja. Me siento como mi madre en los años setenta, aunque me haya criado como una mujer independiente", reflexiona. Ahora planea trabajar por su cuenta.
Las españolas tienen el primer hijo a los 30 años de media. Para las jóvenes, hasta esa edad la igualdad de condiciones con los compañeros de clase y del trabajo, con los amigos, los hermanos o la pareja suele ser un hecho. Pero estar embarazada hace que el discurso igualitario que unos y otras manejan con naturalidad, y en el que se ha educado la mayoría, se estampe contra una realidad aún sexista. Sobre todo en el trabajo. "No hay diferencias sustanciales entre los jóvenes porque lo que tienen en común es la precariedad. El empleo juvenil se ha ido homogeneizando a la baja. Ahora bien, cuando llega la hora de tener un hijo, quien aplaza o sacrifica su carrera sigue siendo ella. Es algo que penaliza su carrera, por lo tanto, los postergan, pero no suelen claudicar, sobre todo las que tienen mayor formación", explica Fefa Vila Núñez, profesora de Relaciones laborales y género en la Universidad Complutense.
Lorena Rodríguez, de 22 años, también se queda en casa. En la de sus padres. No terminó la ESO, pero siempre encadenó empleos. Hasta que llegó la crisis, se quedó embarazada, rompió con su novio y un mes más tarde la echaron del trabajo. Por este orden. "Acababa de renovar el contrato de tres meses que tenía como camarera y me despidieron". Diez días antes había dicho a sus jefes que estaba embarazada. "No me dijeron que era por el niño, no me dieron ninguna explicación". Al principio trató de buscar otro empleo. "No se me notaba mucho, pero cuando decía que iba a tener un niño, en las empresas me respondían: 'cuando pases esto, nos llamas'. Ahora estoy de siete meses y así no te coge nadie". Cuando nazca el bebé, Rodríguez volverá a buscar empleo. Se muda con sus padres de Ávila "a un pueblo grande de Málaga donde parece que hay más trabajo". Su padre también busca empleo y su madre no trabaja.
Todavía es pronto para saber, con datos estadísticos, si la crisis ha supuesto un retroceso en cuanto a igualdad entre los jóvenes. Sin embargo, Almudena Moreno, profesora de Sociología de la Universidad de Valladolid, maneja la hipótesis de que, "si en época de bonanza económica se veía cómo las chicas más jóvenes y con escasa formación se empezaban a emancipar antes que las más formadas, y dejaban el hogar de los padres para irse a vivir con una pareja de la que a veces dependían económicamente, es probable que esa tendencia se haya agudizado y pueda afectar a las más formadas, aunque ellas lo verán como algo temporal".
No hace falta estar embarazada para que te discriminen. Tener 32 años y estar casada son dos indicadores de que una mujer es una madre en potencia: "Un descarte". Eso le dijeron a Ana María González, de Valencia, con toda claridad el jueves durante la enésima entrevista de trabajo que hace desde que hace un año se quedó en paro. "Estoy harta de las tres preguntas: ¿Estás casada? ¿Tienes hijos? ¿Quieres tenerlos? Dan igual mis 11 años de experiencia. Lo que me sacó de quicio de esa entrevista es que me dijeron claramente que estar embarazada, o poder estarlo, es un criterio de eliminación como saber o no inglés", explica.
Esta generación, tan igualitaria en las expectativas y en la educación, aterriza en el trabajo en pleno recorte del Estado de Bienestar. "Los avances logrados son sólidos", explica Fefa Vila. La Ley de Igualdad es una buena herramienta y garantiza en teoría la conciliación, "pero no de facto", sostiene. "Los derechos se resienten en época de crisis. Hay pocas ayudas y plazas de guardería, los trabajos son temporales, los sueldos, bajos. En España se considera que la conciliación es una renuncia, y no una garantía de tu vida profesional", añade Vila.
Ante la dificultad para conciliar en condiciones, algunas mujeres optan por dedicarse de lleno a ser madres. "Con un hijo, ¿dónde me van a querer?". Eva Gracia, 28 años, se hizo esta pregunta después de que en septiembre, cuando solicitó la jornada reducida, le anunciaran que su puesto "ya no existe" y que, si se reincorporaba, lo haría para ocuparse de "las tareas que fueran surgiendo". Se las enumeraron vagamente y vio que tenían que ver con las de una administrativa o una secretaria, no con las de una consultora jurídica, que era el puesto que desempeñaba antes de ser madre. "Al final pacté un despido". También tomó una decisión: "Se acabó la empresa privada. A partir de ahora, soy yo la que no quiere pasarse horas calentando la silla fuera de horario solo porque me van a mirar mal. Para mi madre es un error que yo haya decidido tener al niño a esta edad, cree que condeno mi carrera... Ella trabaja y piensa que ser maruja es terrible. Pero yo no me considero una maruja. Hay muchas chicas como yo, con aspiraciones y alta formación que eligen esto".
Ahora está en casa, tiene un blog (mamacontracorriente.com) que le aporta "autoestima, y puede que llegue a dar dinero", y cuida de su hijo. "Al principio no quería dejar de trabajar, tenía miedo a perder el tren. Es una pena pasarse años estudiando, primero Derecho y luego un máster en Mercantil, para esto. Además, he visto que económicamente no me compensaba la reducción de jornada. Iba a cobrar 750 euros al mes, pero eso implicaba pagar una guardería privada en Madrid: 350 euros. Y es barata".
María Ángeles T., de 31 años, puede elegir. Elegir de verdad, al margen de las circunstancias. Ha estudiado dos ingenierías técnicas, lleva seis años en Dublín. Hace un año nació su hija y ha decidido, con su marido, volver a España y dejar un trabajo bien remunerado. Tiene una casa en Alicante. Allí está su familia y sus amigos. "Nos podemos permitir que yo no trabaje. Prefiero cuidar de mi hija un tiempo a que lo hagan otros. Mi marido viaja mucho, y ahora que tengo la jornada completa de nuevo en el laboratorio, llego muerta y tengo que ocuparme de la niña y de la casa. Una au pair vive con nosotros y cuida de la niña cuando trabajo. Pero es que quiero tener tiempo y energía para estar con mi pareja y con mi hija. Y para mí misma". Tiene claro que su elección es transitoria: "No he estudiado dos carreras para ser ama de casa".
"Odio ser ama de casa"
La maternidad puede agrandar las diferencias de género, sobre todo en el trabajo. Y más en época de crisis, ya que las mujeres "seguimos en la cuerda floja por mucha formación que tengamos", dice Fefa Vila, experta en género. Perder el trabajo implica perder la independencia económica y condiciona el papel de hombre y mujer en una pareja.
Verónica Cernadas tiene 33 años. Desde que empezó la crisis está desempleada. Estudió Filosofía, ahora hace el doctorado y ha tenido "mil empleos". Ha aprobado dos oposiciones de profesora de Secundaria, dos sietes y sin plaza. Ni para una sustitución. Su pareja sí logró una. Viven en Logroño. "Somos iguales pero dependo de él", explica. "Me da dinero todos los meses para hacer la compra y para lo que yo quiera. Cuando tenemos que tomar una decisión y no estamos de acuerdo, soy la segunda. Entonces me digo a mí misma: 'soy un ama de casa, soy un ama de casa'. Forzosa. Y odio serlo. Odio ir a la compra, no quiero ser como las otras amas de casa, no quiero tener sus preocupaciones, ni ser experta en nada que tenga que ver con la casa". Nadie la educó para esto. En el blog libretadepoemas.blogspot.com publica poesía. Se siente culpable si compra un bolso o un libro: "Busco la aprobación de mi pareja para mis adquisiciones, igual que antes con mi madre. En cierto sentido me estoy infantilizando. Yo no creo que el dinero sea de los dos, es suyo, para eso lo gana. A veces pienso que sería distinto si tuviésemos niños, yo los cuidaría y estaría haciendo algo productivo, y al rato me digo: '¿solo para sentirme productiva?' Es absurdo".
Las españolas tienen el primer hijo a los 30 años de media. Para las jóvenes, hasta esa edad la igualdad de condiciones con los compañeros de clase y del trabajo, con los amigos, los hermanos o la pareja suele ser un hecho. Pero estar embarazada hace que el discurso igualitario que unos y otras manejan con naturalidad, y en el que se ha educado la mayoría, se estampe contra una realidad aún sexista. Sobre todo en el trabajo. "No hay diferencias sustanciales entre los jóvenes porque lo que tienen en común es la precariedad. El empleo juvenil se ha ido homogeneizando a la baja. Ahora bien, cuando llega la hora de tener un hijo, quien aplaza o sacrifica su carrera sigue siendo ella. Es algo que penaliza su carrera, por lo tanto, los postergan, pero no suelen claudicar, sobre todo las que tienen mayor formación", explica Fefa Vila Núñez, profesora de Relaciones laborales y género en la Universidad Complutense.
Lorena Rodríguez, de 22 años, también se queda en casa. En la de sus padres. No terminó la ESO, pero siempre encadenó empleos. Hasta que llegó la crisis, se quedó embarazada, rompió con su novio y un mes más tarde la echaron del trabajo. Por este orden. "Acababa de renovar el contrato de tres meses que tenía como camarera y me despidieron". Diez días antes había dicho a sus jefes que estaba embarazada. "No me dijeron que era por el niño, no me dieron ninguna explicación". Al principio trató de buscar otro empleo. "No se me notaba mucho, pero cuando decía que iba a tener un niño, en las empresas me respondían: 'cuando pases esto, nos llamas'. Ahora estoy de siete meses y así no te coge nadie". Cuando nazca el bebé, Rodríguez volverá a buscar empleo. Se muda con sus padres de Ávila "a un pueblo grande de Málaga donde parece que hay más trabajo". Su padre también busca empleo y su madre no trabaja.
Todavía es pronto para saber, con datos estadísticos, si la crisis ha supuesto un retroceso en cuanto a igualdad entre los jóvenes. Sin embargo, Almudena Moreno, profesora de Sociología de la Universidad de Valladolid, maneja la hipótesis de que, "si en época de bonanza económica se veía cómo las chicas más jóvenes y con escasa formación se empezaban a emancipar antes que las más formadas, y dejaban el hogar de los padres para irse a vivir con una pareja de la que a veces dependían económicamente, es probable que esa tendencia se haya agudizado y pueda afectar a las más formadas, aunque ellas lo verán como algo temporal".
No hace falta estar embarazada para que te discriminen. Tener 32 años y estar casada son dos indicadores de que una mujer es una madre en potencia: "Un descarte". Eso le dijeron a Ana María González, de Valencia, con toda claridad el jueves durante la enésima entrevista de trabajo que hace desde que hace un año se quedó en paro. "Estoy harta de las tres preguntas: ¿Estás casada? ¿Tienes hijos? ¿Quieres tenerlos? Dan igual mis 11 años de experiencia. Lo que me sacó de quicio de esa entrevista es que me dijeron claramente que estar embarazada, o poder estarlo, es un criterio de eliminación como saber o no inglés", explica.
Esta generación, tan igualitaria en las expectativas y en la educación, aterriza en el trabajo en pleno recorte del Estado de Bienestar. "Los avances logrados son sólidos", explica Fefa Vila. La Ley de Igualdad es una buena herramienta y garantiza en teoría la conciliación, "pero no de facto", sostiene. "Los derechos se resienten en época de crisis. Hay pocas ayudas y plazas de guardería, los trabajos son temporales, los sueldos, bajos. En España se considera que la conciliación es una renuncia, y no una garantía de tu vida profesional", añade Vila.
Ante la dificultad para conciliar en condiciones, algunas mujeres optan por dedicarse de lleno a ser madres. "Con un hijo, ¿dónde me van a querer?". Eva Gracia, 28 años, se hizo esta pregunta después de que en septiembre, cuando solicitó la jornada reducida, le anunciaran que su puesto "ya no existe" y que, si se reincorporaba, lo haría para ocuparse de "las tareas que fueran surgiendo". Se las enumeraron vagamente y vio que tenían que ver con las de una administrativa o una secretaria, no con las de una consultora jurídica, que era el puesto que desempeñaba antes de ser madre. "Al final pacté un despido". También tomó una decisión: "Se acabó la empresa privada. A partir de ahora, soy yo la que no quiere pasarse horas calentando la silla fuera de horario solo porque me van a mirar mal. Para mi madre es un error que yo haya decidido tener al niño a esta edad, cree que condeno mi carrera... Ella trabaja y piensa que ser maruja es terrible. Pero yo no me considero una maruja. Hay muchas chicas como yo, con aspiraciones y alta formación que eligen esto".
Ahora está en casa, tiene un blog (mamacontracorriente.com) que le aporta "autoestima, y puede que llegue a dar dinero", y cuida de su hijo. "Al principio no quería dejar de trabajar, tenía miedo a perder el tren. Es una pena pasarse años estudiando, primero Derecho y luego un máster en Mercantil, para esto. Además, he visto que económicamente no me compensaba la reducción de jornada. Iba a cobrar 750 euros al mes, pero eso implicaba pagar una guardería privada en Madrid: 350 euros. Y es barata".
María Ángeles T., de 31 años, puede elegir. Elegir de verdad, al margen de las circunstancias. Ha estudiado dos ingenierías técnicas, lleva seis años en Dublín. Hace un año nació su hija y ha decidido, con su marido, volver a España y dejar un trabajo bien remunerado. Tiene una casa en Alicante. Allí está su familia y sus amigos. "Nos podemos permitir que yo no trabaje. Prefiero cuidar de mi hija un tiempo a que lo hagan otros. Mi marido viaja mucho, y ahora que tengo la jornada completa de nuevo en el laboratorio, llego muerta y tengo que ocuparme de la niña y de la casa. Una au pair vive con nosotros y cuida de la niña cuando trabajo. Pero es que quiero tener tiempo y energía para estar con mi pareja y con mi hija. Y para mí misma". Tiene claro que su elección es transitoria: "No he estudiado dos carreras para ser ama de casa".
"Odio ser ama de casa"
La maternidad puede agrandar las diferencias de género, sobre todo en el trabajo. Y más en época de crisis, ya que las mujeres "seguimos en la cuerda floja por mucha formación que tengamos", dice Fefa Vila, experta en género. Perder el trabajo implica perder la independencia económica y condiciona el papel de hombre y mujer en una pareja.
Verónica Cernadas tiene 33 años. Desde que empezó la crisis está desempleada. Estudió Filosofía, ahora hace el doctorado y ha tenido "mil empleos". Ha aprobado dos oposiciones de profesora de Secundaria, dos sietes y sin plaza. Ni para una sustitución. Su pareja sí logró una. Viven en Logroño. "Somos iguales pero dependo de él", explica. "Me da dinero todos los meses para hacer la compra y para lo que yo quiera. Cuando tenemos que tomar una decisión y no estamos de acuerdo, soy la segunda. Entonces me digo a mí misma: 'soy un ama de casa, soy un ama de casa'. Forzosa. Y odio serlo. Odio ir a la compra, no quiero ser como las otras amas de casa, no quiero tener sus preocupaciones, ni ser experta en nada que tenga que ver con la casa". Nadie la educó para esto. En el blog libretadepoemas.blogspot.com publica poesía. Se siente culpable si compra un bolso o un libro: "Busco la aprobación de mi pareja para mis adquisiciones, igual que antes con mi madre. En cierto sentido me estoy infantilizando. Yo no creo que el dinero sea de los dos, es suyo, para eso lo gana. A veces pienso que sería distinto si tuviésemos niños, yo los cuidaría y estaría haciendo algo productivo, y al rato me digo: '¿solo para sentirme productiva?' Es absurdo".
jueves, 7 de octubre de 2010
Manual de Gestión Contaplus Elite
A petición de mis alumnos de Contabilidad os dejo un Manual de Gestión del Contaplus Elite bastante completo, espero que os sirva.
Contaplus Manual Avanzado
Contaplus Manual Avanzado
Suscribirse a:
Entradas (Atom)